Urgencias, precios y cita, sin que suene el teléfono.
Quien busca veterinario a las once de la noche no quiere leerse tu web: quiere saber si abres, cuánto cuesta y cómo llegar. Y quien busca peluquería canina quiere saber qué vale bañar a su perro antes de escribir a nadie. Una web que responda eso sola te quita llamadas de encima y te deja las que sí acaban en cita.
Bañar a un mestizo de 30 kilos no vale lo mismo que a un yorkshire, y una consulta no es una revisión anual. Si está escrito, dejan de preguntarlo por WhatsApp.
El teléfono grande, el horario de guardia y qué hacer mientras llegan. Es lo primero que busca alguien asustado y casi nunca está donde debería.
Eligen hueco y reciben la confirmación. Tú dejas de interrumpir la consulta o el secado para coger el teléfono.
Los servicios, los precios de lo habitual, las urgencias con el teléfono a la vista y quién atiende. Todo funcionando, para que veas de qué te hablo.
Los precios según el tamaño del perro, quién lo va a atender y la hora elegida en tres toques, sin llamar.
Cada uno con su web pensada para cómo capta y cómo reserva. Estos son los demás:
30 minutos, sin compromiso. Me cuentas a quién atiendes y qué necesitas resolver, y te digo con sinceridad qué te conviene. En esa misma llamada montamos la simulación de tu presupuesto y te lo mando por escrito.