Que se apunten sin tener que preguntar.
Llenas la cuenta de contenido, la gente te escribe interesada y ahí se queda todo. Te falta el sitio donde esa persona entiende el programa, ve el precio y paga.
Quien busca gimnasio compara tres cosas antes de entrar por la puerta: qué clases hay y a qué hora, cuánto cuesta, y si puede probar antes de firmar. Si no lo encuentra, mira el siguiente.
Qué hay cada día, a qué hora y con quién. Es lo primero que mira todo el mundo, porque de ahí depende si le encaja con su horario. Si hay que pedirlo por WhatsApp, ya has perdido a la mitad.
Cuánto cuesta cada modalidad, qué incluye y si hay permanencia o matrícula. No ponerlo no evita la pregunta: hace que muchos no la lleguen a hacer y se vayan al de al lado, que sí las tiene.
Que elija día y hora entre tus huecos reales y se apunte ahí mismo. Nadie firma una cuota sin haber pisado el sitio, y una prueba reservada es el paso donde de verdad se decide.
El cuadrante de la semana entero, las tres cuotas con lo que incluye cada una, y la clase de prueba reservable eligiendo día y hora. Todo funcionando, para que veas de qué te hablo.
Cada uno con su web pensada para cómo capta y cómo reserva. Estos son los demás:
30 minutos, sin compromiso. Me cuentas a quién atiendes y qué necesitas resolver, y te digo con sinceridad qué te conviene. En esa misma llamada montamos la simulación de tu presupuesto y te lo mando por escrito.