Deja de cuadrar citas por WhatsApp.
Tienes la mano ocupada y el móvil sonando. Cada cita que cuadras por privado son cinco mensajes, y mientras tanto estás trabajando sobre una clienta.
Esto es lo que tiene que llevar tu web. Con estas tres cosas la clienta entra, ve lo que cuesta, coge su hora y lo deja pagado, sin escribirte.
Lifting, laminado, volumen, retoque, manicura: cada uno con lo que dura, lo que incluye y lo que vale. Se acabó el «te paso precios».
Ve tus huecos reales, elige, paga y la cita entra en tu agenda. Tú la recibes ya confirmada, y se acaban las ausencias.
Es tu mejor argumento y no puede vivir solo en Instagram. En tu web se ven ordenados por tratamiento, con permiso firmado de cada clienta.
Elige tratamiento, día y hora y verás justo lo que ve quien entra en tu web. También la carta con precios y la galería.
Cada uno con su web pensada para cómo capta y cómo reserva. Estos son los demás:
30 minutos, sin compromiso. Me cuentas a quién atiendes y qué necesitas resolver, y te digo con sinceridad qué te conviene. En esa misma llamada montamos la simulación de tu presupuesto y te lo mando por escrito.