La mayoría de las webs de fisioterapia están hechas para gustar al fisio, no para convencer a quien busca solución a un dolor de espalda a las once de la noche. Este artículo va de lo segundo.
Los diez primeros segundos
Quien entra en tu web viene de buscar algo concreto: le duele algo, o le han operado, o está embarazada y le han dicho que vaya al fisio. Y trae tres preguntas en la cabeza:
- ¿Esto es para lo mío?
- ¿Puedo fiarme de esta persona?
- ¿Cómo pido cita y cuánto me va a costar?
Si tu web no contesta a las tres, da igual lo bonita que sea. Y la mayoría empieza con «Bienvenidos a nuestro centro», que no contesta a ninguna.
Cambia «Bienvenidos a nuestra clínica de fisioterapia» por «Fisioterapia para el dolor de espalda y la recuperación tras una lesión, en Ciudad Real». La segunda contesta la primera pregunta y además le indica a Google de qué trata tu consulta.
Los ocho elementos, en orden
1 · Una frase que diga qué haces y dónde
Arriba del todo, grande, sin rodeos. Especialidad y ciudad.
2 · Un botón de pedir cita que se vea sin bajar
Y que lleve a una agenda, no a un teléfono. Quien te mira de noche no llama: o reserva en ese momento o se va. Si tuvieras que elegir un solo cambio en toda tu web, es este.
3 · Tus servicios, cada uno con su página
No una lista de ocho palabras. Cada tratamiento importante merece su propia página explicando para quién es, en qué consiste una sesión y cuántas suelen hacer falta. Eso resuelve dudas y además compite en Google por su cuenta.
4 · Tu cara y tu historia
El «Sobre mí» suele ser de las páginas más visitadas y casi nadie lo cuida. La gente elige a una persona, no a una clínica. Foto de verdad —tuya, no de banco de imágenes— y por qué te dedicas a esto.
5 · Tu número de colegiado
Si tu profesión lo exige, es obligatorio. Y aunque no lo fuera, distingue en un sector donde cualquiera se anuncia dando masajes.
6 · Reseñas reales
Testimonios inventados se notan. Trae tus reseñas de Google a la web: son verificables y valen diez veces más.
7 · Las dudas que te preguntan siempre
«¿Duele?», «¿cuántas sesiones necesito?», «¿lo cubre el seguro?», «¿tengo que llevar algo?». Escribe las que te preguntan por teléfono cada semana. Cada una es una llamada que te ahorras y una objeción menos.
8 · Cómo llegar, con el mapa
Con el mapa incrustado, referencias de dónde aparcar y si hay ascensor. Si trabajas con gente con movilidad reducida, esto no es un detalle.
Lo que sobra
- El carrusel de fotos de arriba. Bonito, pesado y nadie espera a la tercera imagen.
- «Bienvenidos a nuestra web». Ocupa el sitio más valioso de la página para no decir nada.
- Fotos de banco con modelos sonriendo. Se reconocen a un kilómetro y transmiten justo lo contrario de lo que buscas.
- Párrafos de teoría. A quien le duele la espalda no le interesa la historia de la fisioterapia: le interesa si se le va a pasar.
El móvil no es una versión: es la principal
La mayoría de tus visitas van a llegar desde un móvil. Y sin embargo casi todas estas webs se diseñan mirando una pantalla de ordenador.
- El teléfono, pulsable: que se llame al tocarlo.
- El botón de WhatsApp donde llegue el pulgar, no arriba del todo.
- Nada de textos diminutos ni de tener que ampliar con los dedos.
- Que cargue rápido con datos móviles, no solo con tu wifi.
Una prueba que puedes hacer hoy
Coge tu móvil, dáselo a alguien que no conozca tu clínica y dile: «pide cita». No le ayudes. Cuenta los segundos y mira dónde se atasca.
Si tarda más de treinta segundos o tiene que preguntarte algo, ahí tienes el problema, y no es de diseño. Es el mismo camino que hacen todos los que no te llaman.
Si quieres ver los ocho puntos aplicados a un caso real, tienes un ejemplo completo en la página para fisioterapeutas, y lo que cuesta montarlo está en cuánto cuesta una web para una clínica de fisioterapia.