Si has pedido tres presupuestos para la web de tu clínica, probablemente te hayan dado tres cifras que no se parecen en nada: 300 €, 1.200 € y «a partir de 3.000 €». Y ninguno te ha explicado en qué se diferencian. Este artículo es el que a mí me habría gustado encontrar.
Lo que cuesta, en una tabla
Estos son precios reales del mercado español en 2026 para una consulta o clínica pequeña, no para una cadena. Incluyo los míos porque me parece absurdo escribir sobre precios y esconder los propios.
| Quién te la hace | Qué recibes | Precio orientativo |
|---|---|---|
| Tú, con una plantilla | Un diseño que tienen otros mil. Te lleva de 20 a 40 horas de tu tiempo | 100-250 €/año |
| Un conocido que «sabe de esto» | Suele funcionar. El problema llega cuando hay que tocarla y no contesta | 200-500 € |
| Freelance especializado | Diseño propio, textos pensados para tu paciente, agenda y Google | 400-1.500 € |
| Agencia | Lo mismo, con más gente por medio y más plazo | 2.000-6.000 € |
Lo que se paga una vez y lo que se paga cada mes
Aquí es donde se lía la mayoría, y donde algunos presupuestos parecen baratos hasta el segundo año.
Se paga una vez
- El diseño y el desarrollo. El grueso del presupuesto.
- Los textos, si no los escribes tú. Escribir la web de una clínica no es rellenar huecos: hay que saber qué duda tiene alguien antes de pedir cita.
- La configuración inicial de agenda, ficha de Google y páginas legales.
Se paga cada año
- El dominio: unos 12 € al año. Tiene que ir a tu nombre: desconfía de quien te lo ponga a nombre de su empresa. En mis proyectos va incluido y no lo pagas aparte.
- El alojamiento: de 0 a 150 € al año. Para una web de clínica sin tienda online, hay alojamiento gratuito de sobra y con certificado de seguridad incluido. Si te cobran 200 € al año por alojar cinco páginas, pregunta por qué. En mis proyectos va incluido con el mantenimiento, así que no es una partida que pagues aparte.
Se paga cada mes, y es opcional
El mantenimiento (que alguien se ocupe de los cambios, las copias y que no se caiga) y, si quieres pelear posiciones en Google, la cuota de posicionamiento. Lo primero va de 20 a 60 € al mes en el mercado; lo segundo, de 90 a 400 €.
Las seis cosas que suben un presupuesto
Si dos presupuestos se llevan 800 €, casi siempre es por alguna de estas seis:
- Número de páginas propias. No es lo mismo una página larga que cinco páginas independientes, cada una escrita para una búsqueda distinta. Cada página de servicio es trabajo real: entre 2 y 4 horas.
- Quién escribe los textos. Si los aportas tú, ahorras. Si los escribe quien te hace la web, súmale entre 120 y 400 €.
- Reservas online. Conectar una agenda de verdad a tu calendario, con recordatorios automáticos, son 2 o 3 horas. Un enlace suelto a una app es gratis pero no es lo mismo.
- Cobrar por la web. Montar la pasarela, probar un cobro real y dejar los bonos configurados: entre 90 y 200 €.
- Que ya tuvieras web. Si vienes de una web antigua con posiciones ganadas, hay que redirigir las direcciones viejas a las nuevas. Si no se hace, pierdes de golpe lo que llevas años acumulando en Google. Son unos 90 € y es de lo más rentable que vas a pagar.
- Las fotos. Si no las tienes, o hay sesión o hay banco de imágenes. El banco es gratis, pero se nota, y en salud se nota mucho.
Por qué casi nadie publica precios
Por dos motivos. Uno legítimo: cada proyecto es distinto y nadie quiere quedar atado a una cifra. Y otro menos: si no sabes el precio, tienes que llamar, y en esa llamada es más fácil venderte de más.
Mi postura es la contraria, y es puro egoísmo: prefiero que sepas mis precios antes de escribirme. Si no te encajan, ninguno de los dos pierde media hora.
Cuándo lo barato sale caro
No es una frase hecha, son tres situaciones concretas que veo a menudo:
El dominio no está a tu nombre
Es la más grave. Si el dominio está registrado a nombre de quien te hizo la web, el día que queráis separaros no te llevas tu dirección de internet. Y con ella se va tu posición en Google y tu correo. Comprueba hoy a nombre de quién está tu dominio.
Nadie sabe tocarla
Webs montadas sobre sistemas que solo entiende quien las hizo. Cuando esa persona deja de contestar, cambiar un precio se convierte en rehacerlo todo.
No se puede pedir cita
Una web preciosa donde la única forma de contactar es un teléfono. Quien te mira a las once de la noche —que es cuando la gente busca fisio— no llama. Cierra la pestaña y abre la del siguiente.
Qué preguntar antes de firmar
Da igual con quién trabajes, estas cinco preguntas te ahorran disgustos:
- ¿El dominio va a mi nombre y con mi tarjeta? La respuesta correcta es sí, siempre.
- ¿Qué pasa si mañana quiero cambiar de profesional? Deberías poder llevarte la web y todas las cuentas sin pedir permiso.
- ¿Cuántas rondas de cambios entran en el precio? Y qué cuesta la siguiente.
- ¿Los textos los escribo yo o entran? Es la partida que más varía entre presupuestos.
- ¿Qué pasa después de publicarla? Si la respuesta es «nada», dentro de seis meses tendrás una web desactualizada y sin nadie a quien llamar.
Si quieres ver cómo queda esto aplicado a una clínica de fisioterapia, tienes un ejemplo montado entero en la página para fisioterapeutas.