Una web que conteste por ti.
Si te pasas el día contestando por Instagram cuánto cuesta la consulta, cuántas sesiones son y qué se come en tu plan, necesitas una web que conteste eso por ti.
Esto es lo que tiene que llevar la web de una consulta de nutrición: que sepan qué están comprando, puedan reservar la videollamada solos y vean que tú tratas justo lo suyo.
Primera consulta, seguimiento y bonos de sesiones, cada uno con lo que incluye y cuánto cuesta. En nutrición los que mejor posicionan publican sus precios, al revés que en otros sectores sanitarios: aquí esconderlos te cuesta pacientes.
Que reserve eligiendo día y hora entre tus huecos reales, deje la consulta o el bono pagado en ese momento, y le llegue el enlace de la videollamada solo. Sin cruzar veinte mensajes ni perseguir a nadie para cobrar.
Deportiva, digestivo, menopausia, TCA, embarazo. «Nutricionista» compite contra todo el mundo; tu especialidad tiene búsqueda propia y llega gente que ya sabe que necesita justo eso.
Lo que más frena a quien duda es imaginarse tres meses a pollo y brócoli. Enseñar los platos reales y los cambios de tus pacientes convence más que cualquier texto que escribas.
Esta no es una maqueta: es la web con la que trabajo yo. Servicios con precio, reserva de videollamada, recetas, blog y una página por cada servicio. Ábrela y míralo como lo miraría tu paciente.
Cada uno con su web pensada para cómo capta y cómo reserva. Estos son los demás:
30 minutos, sin compromiso. Me cuentas a quién atiendes y qué necesitas resolver, y te digo con sinceridad qué te conviene. En esa misma llamada montamos la simulación de tu presupuesto y te lo mando por escrito.