Que entren sabiendo lo que cuesta.
Si te pasas el día contestando «¿cuánto vale?» por Instagram y aun así te dejan huecos sin cubrir, el problema no es la agenda: es que tu web no cuenta lo que haces ni lo que cuesta.
Esto es lo que tiene que llevar la web de un centro de estética. Con estas tres cosas dejas de contestar precios por privado y las clientas llegan decididas.
Qué incluye, cuánto dura y cuánto cuesta. Quien pregunta el precio por privado casi nunca reserva: pregunta, se lo piensa y no vuelve.
Es lo que más convence y lo que peor se suele llevar. Van con consentimiento firmado y sin que se reconozca a nadie: soy sanitaria y esa parte se monta como la normativa exige.
En estética el pago por adelantado frena a quien todavía no te conoce. Reserva libre y, si quieres, pago online solo para bonos y clientas habituales.
En estética la clienta no busca hueco: busca saber cuánto cuesta y si funciona. Eso es lo que enseña su web:
Los tratamientos con su precio, los antes y después y el calendario para coger hora. Todo funcionando, para que veas de qué te hablo.
Sin registro previo · Abre en pestaña nueva
Faciales, corporales y láser. Primera visita sin coste.
Ver tratamientosRecreación de la demo · en ordenador se detiene con el cursor encima
Cada uno con su web pensada para cómo capta y cómo reserva. Estos son los demás:
30 minutos, sin compromiso. Me cuentas a quién atiendes y qué necesitas resolver, y te digo con sinceridad qué te conviene. En esa misma llamada montamos la simulación de tu presupuesto y te lo mando por escrito.